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2010.05.07 _ PEREJAUME I

// Un paisaje es una postal hecha escultura .
A landscape is a postcard made sculpture

Tal y como hace con los árboles la superficie de un estanque, los hombres hemos aprendido a alisar la tierra en un papel, todo inventando el paisaje portátil, el paisaje de mano, el recuerdo pasado en limpio con una luz diferida, la mirada fósil en cuerpo de papel, el escamoteo del tiempo, el poso de superficies en el fondo del agua: la estampación de postales y su copia, una sucesión de espejos, de claridades encartronades en aguas que no están. ¿Agujeros de puerta o postales?

Muros con anhelos de ventana, una ventana invariable, revestida por la parte de fuera: árboles de imprenta y montañas, montañas aquí en la mano, tan lejos! Aquella mañana no es este papel, pero es todo lo que sé, todo lo que ignora; la hora sola de aquella luz. Este papel dice aquella mañana, reflejo de aquel lugar en esta hora, semilla de uno en el otro paisaje. Conjuga en presente aquella mañana, el reencuentro ahora luminoso en un giro de dispensador por el turismo infinito de la mirada: el agua pasa, la hierba crece, se hace de día, llueve: aquel y esta mañana. Vivimos como si viviéramos, el presente es el retrovisor del futuro: una postal cambiante donde todo sucede en dos dimensiones en un tiempo secreto, un collage constante que deja recoge, una postal que se deshiela en otra, que se dobla, que se traduce, otra: Sintra y Munich de lado, el mar, una mitad de mar y otra de estaño, el estaño de las Bulloses, el Atlántico. Sintra y Sintra alejadas, la cima del Bassegoda reflejando la Jungfrau en poza del Brull, el lago de las Bulloses, en un mar anterior, a lo largo de un torrente de aguas retrospectivas. Un árbol de Sintra, un árbol de Múnich, una postal de Sintra en Munich.

Estoy en Barcelona a las cuatro en punto de la tarde, y en la cima del Bassegoda pero también en Sintra, con un paisaje nevado en las manos, y en Munich contemplando una postal idéntica. Pasan los coches con los faros encendidos, con montañas soleadas los retrovisores, bajo el firmamento que esconde el sol de las cuatro de la tarde, mientras mezclará postales en los últimos vagones de un largo paisaje. Un bosque de secuoyas, una arboleda de travesías donde clavan los raíles las montañas del fondo, un fondo de postales nevadas bajo un cielo verdoso, una sucesión de términos y de límites al mismo vidrio ya diferente por la corriente de postales, en el entramado climático que las fusiona, en el ensamblaje de un pasante desplegable sólo inteligible tras una mirada anfibia. Me miro a la ventana: Mer de glace de Chamonix, Santa Cruz of giant secuoya, Eruzione Vesuvio, paisajes surgentes en un girar de hoja, trasladándose con un sello en el vértice, esperando que la linterna de un faro, el encuadernado de un atlas o el telón del Liceu los haga aparecer aquí ordenadamente. Según el orden poético de las apariciones, pues hemos excedido el orden cartográfico y sólo la metáfora nos permite ir de un lugar a otro sin perder el sentido por esta naturaleza levitando y desprendida. ¿No es éste el collage más extremo: la parcelación del suelo, los paisajes maquinats y su transplante infinita por la superficie desértica de este-que llama Max Ernst-Âge de la colle?

En la cima de postales del Bassegoda estoy en el Liceu con postales en las lonjas, con fragmentos de aerolito de un paisaje contra otro paisaje, contemplando las hondonadas del Brull-donde las postales son, todavía, tan cerca, tan ordenadas que ni lo parecen-, bajo el firmamento móvil que hacen los coches con los faros encendidos, sobre el forro de postales de los continentes, los retrovisores de las cuatro de la tarde, bajo la aviación del sol y la luna. Son las cuatro y cinco de la tarde en el cielo pretérito de una panorámica con cuatro esquinas. ¿Qué andenes, aún no publicadas, costean las orillas de esta postal sola? ¿Qué móviles parajes? ¿Qué sallent de presa la retiene? ¿Qué barandilla de balcón? Donde han ido a parar los volúmenes de tantas imágenes? Un paisaje plano es una palabra y el mundo un poema que gira en un nocturno de buzón.

Hemos hecho del mundo una postal repetida, la única con luz en la superficie del olvido, y ahora necesitamos-inseguros de existir fragmentos que revelen fragmentos, retrovisores que diferencien y constaten cada momento de esta postal inalcanzable que vivimos por delante y escribimos por detrás.

As the trees makes the surface of a pond, men have learned to smooth the ground in a paper, all by inventing the mobile landscape, the landscape of hand, the memory last delayed clean with a light, look fossil body of paper, the juggling of time, the sediment on the bottom surface of water: the postcard printing and copying, a series of mirrors, water clarity encartronades that are not. Bored Door or postcards?

Window walls, yearning for a window invariably covered by the outside: printing trees and mountains, mountains here in my hand, so far! That morning there is this role, but all I know, all that unknown, when one of the light. The paper said that morning, a reflection of that place at this time, seed of each other landscape. Conjugates in this morning, the reunion is now in a turn light dispenser by tourism infinite eyes: the water goes, the grass grows, it becomes day, rain: that and this morning. We live as if we lived, this is the mirror of the future: a changing postal where it all happens in two dimensions in a secret time, leaving a continuous collage includes a postcard that thaws in another, it bends, which translates other: Sintra and Munich side, the sea, a sea and the other half of tin, tin of the Bull, the Atlantic. Sintra Sintra and away, the top of the Jungfrau Bassegoda reflecting pool of the Brull, Lake of the Bull, above the sea, along a torrent of water retrospectives. A tree of Sintra, a tree of Munich, a postcard of Sintra in Munich.

I’m in Barcelona at four o’clock in the afternoon, and on top of Bassegoda but also in Sintra, with a snowy landscape in his hands, and contemplating a postcard Munich identical. Passing cars with headlights on, with mirrors sunny mountains under the sky that hides the sun from four in the afternoon, as recent postal mix wagons of a long landscape. A forest of redwoods, a grove of crossings where the tracks pierce the mountains in the background, a background of snow under a postal greenish sky, a succession of terms and limits at the same glass as different by the postal stream, in the climatic system that mergers in the assembly of an intern down only understood after looking amphibian. I looked out the window: Mer de Glace in Chamonix, Santa Cruz of giant sequoia, Eruzione Vesuvio, landscape seeps into a spinning blade, moving with a seal at the top, waiting for the lantern of a lighthouse, the binding of an atlas Liceu curtain or make them appear here in order. According to the poetic order of appearances, because we have exceeded the order map and only the metaphor allows us to get from one place to another without losing the meaning by this levitating and unselfish nature. Is not this the most extreme collage: the fragmentation of land, landscapes and transplant maquinats infinite desert area of east-calling Max Ernst-Âge the colle?

At the top of postcards I’m in the Liceu Bassegoda with postcards at auction, with meteorite fragments of a landscape against a different landscape, watching the hollows of Brull, where the cards are still so close, so you will not even appear ordered – under the sky that make cars moving with their headlights on, on the lining of postal continents mirrors to four in the afternoon, under the Aviation sun and moon. They are four and five in the afternoon in the sky past a panoramic four corners. What platforms, not yet published, to pay the banks of this card alone? What mobile sites? What holds it Sallent prey? What balcony railing? Where have gone to the volumes of many pictures? A flat landscape is a word and the world a poem that turns into a mailbox overnight.

We have made the world a postcard repeated, the only light on the surface of oblivion, and now we need to be unsure of fragments, revealing fragments, which separate mirrors and record each time this card we live unreachable ahead and write behind.

Imágenes / Images:
POSTALER (1984)
Artista / Artist:
PEREJAUME
Fuente de imágenes / Images source:
XTEC Xarxa telemàtica educativa de catalunya http://www.xtec.cat/
Texto / Text:
PEREJAUME
Fuente del texto / Text source:
MACBA Museu d’Art Contemporani de Barcelona http://macba.cat/controller.php

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